Ha desarrollado la profesión por más de treinta años con capacitación permanente, lo que le ha permitido alcanzar un alto nivel de experticia en distintas temáticas y abordajes. Su trayectoria profesional se inicia tras obtener el título de Licenciada en Psicología en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba – Argentina, con una formación paralela en psicología forense y en el área clínica. Como psicóloga forense durante treinta y cinco años, adquirió amplia experiencia en la detección de patologías y en el estudio de la personalidad de víctimas y autores de distintos delitos, como homicidios, robo o abuso sexual. Obtuvo el título de Especialista en Psicología Jurídica y la titularidad de una cátedra en la Carrera de Especialidad en Psicología Jurídica de la Universidad Nacional de Córdoba. Además, dicta cursos de posgrado en Psicología Forense y Ciencias Forenses en universidades nacionales e internacionales desde 2003 hasta la actualidad, y ha escrito varios libros en coautoría con colegas. También realiza asesoramiento a jueces y fiscales cuando lo requieren. En el área clínica, inició una formación posgradual de cuatro años en terapia Gestáltica, advirtiendo la necesidad de un enfoque holístico e integrador, basado en la concepción de que los seres humanos funcionamos como un todo absoluto. Posteriormente, profundizó en el estudio del mecanismo y fundamento neuropsicológico de las emociones y conductas, obteniendo el título de Magíster en Neuropsicología en la Universidad Nacional de Córdoba. Complementó esta formación con especialización en terapia cognitivo-conductual, Terapia de Aceptación y Compromiso (tercera ola) y Mindfulness. Su interés en el tratamiento de experiencias traumáticas y vivencias perturbadoras la llevó a formarse en EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing), técnica que facilita el procesamiento rápido y eficaz de eventos traumáticos. Asimismo, realizó posgrados en Psiconeuroinmunoendocrinología y en Epigenética, disciplinas fundamentales para comprender la dinámica del trauma y del estrés crónico, áreas en las que se ha especializado en los últimos veinte años. Desde esta perspectiva, ofrece formación a colegas a través de cursos de posgrado internacionales. Considera además la dimensión espiritual, entendida como parte de la experiencia humana que trasciende lo concreto y cotidiano, vinculada a la conexión universal o religiosa según cada persona. Su enfoque clínico es holístico e integrador, sosteniendo que los seres humanos funcionamos como un todo en el que emoción, cuerpo, cerebro, conducta, cognición y espiritualidad se manifiestan de manera simultánea y espontánea. Su propuesta consiste en contactar profundamente con todos estos aspectos, armonizarlos y propiciar el autoconocimiento como camino hacia la optimización de la vida, la paz interior y la felicidad.
